FEREDE y la problemática LGTBI


El próximo siete de marzo se celebrará la Comisión Plenaria de la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (FEREDE), y entre los dieciséis puntos del día, exactamente en el punto once, se abordará cuál debe ser (y cito textualmente) la "Actuación de los cargos y órganos de FEREDE ante la problemática actual LGTBI". Si cuando se autodenomina como evangélica, la FEREDE pretende identificarse con los valores del evangelio, imagino que se habrá informado de cuáles son esas problemáticas que sufren las personas LGTBI (escuchar al prójimo), para después valorar cuáles serían las actuaciones que puede realizar (sentirse interpelada) con el fin de trabajar junto a ellas para erradicarlas (construir el Reino defendiendo la dignidad de todos los seres humanos).

“No puedes entender la Biblia si no aceptas la diversidad”. Entrevista a Thomas Römer.


Thomas Römer es profesor de Biblia hebrea en la Universidad de Lausana y desde el año 2007 ocupa la cátedra "La Biblia en sus contextos" en el Collège de France. Es miembro de la Académie des inscriptions et belles-lettres desde 2016.

Sacudirse la culpa


Cada día conozco más homosexuales cristianos de esos que los heterosexuales exclaman cuando se enteran: ¡Quién lo diría! Homosexuales ejemplares que se embarcan en acciones loables para salvar el mundo, su país, su ciudad, su barrio, a cuatro amigas suyas, o incluso a la foca con capucha que está en peligro de extinción. Mujeres y hombres, hay de todo, que se pasan por el forro lo que piense la mayoría fundamentalista y se niegan a abandonar sus iglesias solo porque la ignorancia y la falta de empatía se hayan apropiado del discurso cristiano políticamente correcto. Y no es que hayan renunciado a nada, porque hay algunos que incluso después de las celebraciones dominicales o de los estudios bíblicos de los miércoles por la tarde, se van a su casa a re(to)zar con su pareja del mismo sexo que conocieron en un curso de meditación o en una discoteca de ambiente.

¿Cómo dejar de ser fundamentalista?


Antes de entrar en materia quería dejar claro que ser fundamentalista no es una enfermedad, y que por mucho que algunos científicos afirmen que tiene una base biológica, yo opino que se aprende a lo largo de la vida. Puede ser en la familia donde nacimos, o en algún otro entorno al que hemos ido a parar por razones diversas (un chico guapo que nos invitó a su iglesia, haber encontrado un lugar donde nos sentíamos seguras, estar sacando algún provecho económico…). Pero lo más importante de todo es que para salir de esta situación tan poco deseable, no vamos a necesitar ningún tipo de intervención quirúrgica ni medicación (salvo algún que otro relajante en caso de que nuestro nivel de estrés se dispare). Por último aclaro que, aunque me dirija prioritariamente a la población fundamentalista lgtbi, es posible extrapolar mi reflexión a fundamentalistas heterosexuales.

Pesebres que huelen a muerto


Es posible que la falta de vida recorra el pesebre al que nos acercamos todos los días, y en vez de empoderarnos con la esperanza de la irrupción de la salvación, nos empecinemos en colocar, como en el famoso cuadro del Guernica, una María que sostiene en sus brazos al Mesías muerto que ya no puede hacer nada por nadie. Un Mesías que algún poder totalitario bombardeó desde el cielo una vez tras otra hasta hacerlo desaparecer. Y así, nuestro pesebre en blanco y negro, lleno de dolor y resignación, sea el símbolo de la muerte de nuestra fe, esperanza y amor. Pasa todos los días, y aunque nos llamemos cristianos, nuestro Cristo es una víctima que ni tiene, ni puede dar vida, porque le fue arrebatada nada más nacer.